
Es poco más de la una de la madrugada del 31 de marzo de 1993 cuando los teléfonos del Ministerio de Defensa británico comienzan a sonar sin descanso. En cuestión de horas, más de un centenar de testigos repartidos por el oeste de Inglaterra —entre ellos numerosos policías y militares en servicio activo— informan haber visto objetos luminosos desplazándose por el cielo nocturno a una velocidad asombrosa. El caso, que pasaría a la historia como el «Incidente de Cosford», se convertiría en uno de los expedientes ovni más exhaustivamente documentados jamás tratados por las autoridades británicas.
Fue Nick Pope, entonces responsable del «despacho de los ovnis» (el conocido Sec(AS)2a) dentro del Ministerio de Defensa, quien heredó la investigación. Según su propio relato,«los teléfonos no dejaban de sonar»cuando llegó a su escritorio la mañana del día 31, con los informes de la noche anterior ya acumulados ante él.
Sobre las colinas de Somerset, «como dos Concorde unidos»
El primer testimonio destacado procede de las Quantock Hills, en Somerset, donde un agente de policía que acompañaba a un grupo de exploradores describe un objeto triangular deslizándose por el cielo a gran velocidad. Su descripción, ya célebre, comparaba la forma observada con dos aviones supersónicos Concorde volando uno junto al otro, como si estuvieran soldados entre sí. Poco después llegaron nuevos informes desde Cornualles, Devon y las West Midlands, dibujando una oleada de avistamientos que pareció recorrer todo el suroeste de Inglaterra en apenas unas horas.
RAF Cosford: dos luces blancas «a gran velocidad»
Fue precisamente sobre la base aérea de RAF Cosford, en Shropshire, donde tuvo lugar el avistamiento que daría nombre a todo el caso. Una patrulla de la policía militar de la RAF informó haber visto pasar, a una altitud estimada de unos 300 metros, dos luces de un blanco cremoso acompañadas de un tenue resplandor rojizo en la parte trasera. El informe oficial de la policía aérea, clasificado como «Police In Confidence» (confidencial policial), subrayaba la extrema velocidad del objeto y su absoluto silencio, dos características que, a juicio de los testigos, excluían cualquier aeronave convencional conocida.
RAF Shawbury: un haz de luz que «parecía buscar algo»
Poco más de una hora después, fue el turno de la base vecina de RAF Shawbury de convertirse en escenario de una observación aún más espectacular. El oficial meteorológico de guardia, a quien Nick Pope nunca ha identificado públicamente por respeto a su anonimato, describió un objeto del tamaño aproximado de un avión de transporte C-130 o de un Boeing 747, que se desplazaba lentamente —a no más de 50 kilómetros por hora— hacia el perímetro de la base. El aparato proyectó entonces un haz de luz similar a un láser, que barría el suelo de un lado a otro como si «estuviera buscando algo». Se escuchaba además un zumbido grave y continuo, casi tan perceptible al tacto como al oído. De pronto, la luz se apagó y el objeto se alejó a una velocidad vertiginosa, dejando al testigo —hombre habituado a observar aeronaves militares— completamente desconcertado.
El radar permanece mudo, la Defensa se inquieta
Resulta inquietante que ni RAF Shawbury ni RAF Cosford lograran detectar el menor eco de radar en el momento de los avistamientos. En su informe oficial dirigido a sus superiores, Nick Pope llegó a escribir que un objeto no identificado, de origen desconocido, parecía haber operado en la región de defensa aérea del Reino Unido sin ser detectado, lo cual, en sus propias palabras, revestía una importancia considerable para la defensa que justificaba una investigación más profunda. El Ministerio llegó incluso a consultar oficialmente al ejército estadounidense para averiguar si los aparatos observados pertenecían a sus propias fuerzas, un gesto poco habitual que revela la seriedad con la que se trató el asunto entre bastidores.
La hipótesis de los residuos espaciales: una explicación que divide
No todas las explicaciones apuntan, sin embargo, hacia lo extraordinario. En la noche del 30 de marzo de 1993, la Comunidad de Estados Independientes —heredera de la URSS— había puesto en órbita un satélite de radio mediante un cohete cuya etapa propulsora se desintegró después al reingresar en la atmósfera. Las trayectorias calculadas por simulación informática para la caída de estos fragmentos coinciden, según algunos investigadores, con varios informes de «luces brillantes» registrados esa misma noche. Jenny Randles, destacada figura de la British UFO Research Association, llegó a sugerir que el testimonio del oficial meteorológico de Shawbury podría explicarse no por un aparato extraordinario, sino por el paso de un helicóptero policial, posibilidad que el propio testigo terminó por considerar más seriamente con el paso de los años.
Un expediente que, treinta años después, se resiste a cerrarse
A pesar de estas pistas más prosaicas, el Incidente de Cosford sigue dividiendo a investigadores y escépticos por igual. El propio Nick Pope ha sostenido, durante décadas, que ninguna explicación logra dar cuenta de la totalidad de los testimonios recogidos esa noche, en particular del haz de luz y del zumbido descritos en Shawbury. Sus críticos, por su parte, señalan incoherencias en la cronología que ha presentado a lo largo de los años, especialmente el intervalo de más de una hora que separa los avistamientos de Cosford y Shawbury, difícil de conciliar con la idea de un mismo aparato desplazándose de una base a otra. El Ministerio de Defensa británico ha hecho públicos desde entonces todos los expedientes relativos a aquella noche del 30 al 31 de marzo de 1993, apartándose de su postura tradicional según la cual los ovnis no revestían «ningún interés para la defensa».
«Parece que un objeto no identificado, de origen desconocido, ha estado operando en la región de defensa aérea del Reino Unido sin ser detectado por radar; esto parecería revestir una importancia considerable para la defensa, y recomiendo que se profundice en la investigación.»
— Informe de Nick Pope al Ministerio de Defensa, abril de 1993
Extracto traducido del informe de la policía aérea de RAF Cosford
«La patrulla observó dos luces de un blanco cremoso, acompañadas de un tenue resplandor rojo en la parte trasera, que cruzaron el espacio aéreo de la base a gran velocidad, a una altitud estimada de unos 300 metros. No se escuchó ruido de motor alguno. Nuevas pesquisas realizadas con otras bases militares, aeropuertos civiles y la policía local revelaron varios avistamientos civiles concordantes en la misma zona y durante el mismo periodo.»
— Informe de la policía de la RAF, clasificado Police In Confidence, marzo de 1993 (traducción)
Grok, CC0,

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