Un hombre que se hace llamar «Edward» afirma haber vuelto
del año 5000 con una fotografía de una Los Ángeles sumergida. Su
relato, difundido por primera vez en 2018, vuelve a aparecer en la
prensa británica.
En un vídeo emitido por Apex TV, un canal de YouTube
especializado en historias paranormales, un hombre conocido solo
por el nombre de Edward muestra lo que presenta como una fotografía
de Los Ángeles completamente bajo el agua, tomada en el futuro. Su
rostro permanece oculto y su voz está alterada digitalmente,
oficialmente para proteger su identidad. El Express recoge aquí un
relato publicado originalmente por el Daily Star.
El relato: un experimento secreto en 2004
Edward afirma haber participado en 2004 en un experimento
secreto de viaje en el tiempo. Empleado en un laboratorio de Los
Ángeles, asegura que le encargaron viajar al futuro para tomar
fotografías. Dice haber sido enviado 3000 años hacia adelante, es
decir, hasta alrededor del año 5000.
A su llegada, según cuenta, se encontró de pie sobre una inmensa
plataforma de madera, igual que las casas y los edificios que lo
rodeaban. Poco a poco comprendió que se trataba de Los Ángeles,
pero cubierta por las aguas. Añade que conversó con habitantes de
la Atlántida, la legendaria ciudad sumergida, quienes supuestamente
atribuyeron el diluvio al cambio climático.
La «mala noticia»: la subida de los mares
Según Edward, no se trataría de una simple advertencia, sino de
una realidad inevitable. Su relato se apoya en una preocupación muy
real: el calentamiento de la atmósfera provoca el deshielo de los
casquetes polares y una elevación progresiva del nivel del mar. Los
activistas ecologistas temen que, sin límites al uso de
combustibles fósiles y a la contaminación, grandes ciudades del
mundo puedan sufrir inundaciones devastadoras.
Un relato ya antiguo
Esta historia no es nueva. Ya circulaba en febrero de 2018:
varios medios, entre ellos The Sun e IBTimes, difundieron entonces
el mismo vídeo, el mismo hombre enmascarado y la misma fotografía.
El relato tiene, por tanto, varios años y se pone en circulación de
nuevo con regularidad.
Lo que dice la ciencia
El viaje en el tiempo tal como lo describe Edward nunca ha sido
validado. Muchas personas se han proclamado viajeras del tiempo,
pero ninguna afirmación ha podido confirmarse. La propia NASA
indica que este tipo de viaje, hacia un pasado o un futuro lejanos,
«solo ocurre en los libros y en las películas».
La agencia recuerda, no obstante, que los relojes de los aviones
y los satélites avanzan a un ritmo distinto al de los que
permanecen en la Tierra, un efecto previsto por la relatividad que
debe tenerse en cuenta en el funcionamiento de los satélites GPS.
Se trata de diferencias ínfimas, sin relación con un salto de
varios milenios.
Una fotografía inverificable
En el caso de Edward, nada permite autenticar la imagen: el
autor es anónimo, el laboratorio y el experimento de 2004 no están
identificados, y la imagen no puede vincularse a ninguna fecha ni
lugar. Las referencias a la Atlántida, un mito de origen platónico
sin pruebas arqueológicas, no aportan ninguna verificación. Tal
como está, el testimonio queda en una afirmación sin respaldo.
Con 25 votos de ventaja, Hitler Mussolini Simeón Flores, de
45 años, se impuso en las elecciones municipales de Queropalca,
enclavado en el departamento de Huánuco. ¿Coincidencia cósmica,
broma del destino o simple moda onomástica? Investigamos uno de los
episodios electorales más desconcertantes del año.
El domingo 4 de octubre de 2026, Perú acudió a las urnas para
renovar sus autoridades regionales y municipales, pocos meses
después de la victoria de Keiko Fujimori en las elecciones
presidenciales. Entre miles de listas en competencia en todo el
país, una acabó cruzando las fronteras: la del distrito de
Queropalca, en la provincia de Lauricocha, al norte de Lima.
En este distrito de apenas algo más de 730 habitantes, la
contienda fue ajustada. Según el conteo provisional difundido por
varios medios latinoamericanos, el candidato de Ahora Nación,
formación ubicada en el centroizquierda, reunió 229 votos, es
decir, el 34,54 % de los votos válidos. Superó por 25 sufragios a
Renovación Popular Perú (204 votos), mientras que el Partido País
para Todos quedó tercero con 187. Alianza para el Progreso (35
votos) y Somos Perú (8 votos) cerraron la lista, para un total de
663 votos válidos.
Si Euronews y varios medios hablan de un alcalde «elegido»,
otros, entre ellos El Imparcial y NTN24, son más cautos y se
refieren a un «virtual ganador» sobre la base del escrutinio
provisional. La proclamación oficial por parte de las autoridades
electorales sigue siendo el paso que sellará el resultado.
¿Quién es Hitler Mussolini Simeón Flores?
Según la información difundida durante la campaña, es natural de
Queropalca. Dirige además Simeon SAC, un grupo de inversiones con
sede en Pillco Marca, también en el departamento de Huánuco. Su
ficha biográfica, por ahora, no contiene nada que apunte a simpatía
alguna por los regímenes cuyos jefes evocan sus nombres: se
presentó bajo la bandera de un partido que se reivindica de
centroizquierda y cuyo discurso se basa en la idea de un Perú como
«nación en formación».
Es, por tanto, únicamente el nombre del candidato lo que
despertó el interés internacional: la asociación, en una misma
línea, del jerarca del Tercer Reich y del fundador del fascismo
italiano, dos aliados del Eje durante la Segunda Guerra
Mundial.
«Hitler sí, corruptos no.»
Lema coreado en las calles de Yúngar, en 2018, durante la
victoria de otro alcalde peruano llamado Hitler.
El precedente de Yúngar: el «Hitler bueno» de los Andes
El caso de Queropalca no es el primero. En octubre de 2018, otro
peruano, Hitler Guesclin Alba Sánchez, fue reelegido alcalde de
Yúngar, localidad andina de la provincia de Carhuaz, en la región
de Áncash, situada a más de 2.800 metros de altitud. Licenciado en
estadística e informática e hijo de campesinos, ya había ocupado el
cargo de 2011 a 2014.
Su campaña dio la vuelta al mundo con lemas dignos de una novela
ucrónica, «Hitler vuelve» y «Hitler con el pueblo». El interesado
se presentaba de buen grado como «el Hitler bueno», y aseguraba
rechazar todo lo que representó el dictador alemán. Obtuvo el 47,7
% de los votos. El episodio adquirió un tono burlesco cuando un
habitante de un distrito vecino, Lenin Vladimir Rodríguez Valverde,
intentó invalidar su candidatura sin éxito: las autoridades
electorales rechazaron la solicitud.
El mismo universo onomástico llegó también al Parlamento: según
Diario Panorama, un cirujano llamado Hitler Saavedra Casternoque
ocupó un escaño en el Congreso por Somos Perú desde 2021 hasta su
fallecimiento, en 2024.
¿Por qué nombres de emperadores y tiranos en los Andes?
La respuesta tiene menos que ver con lo paranormal que con la
sociología de los nombres. El propio Hitler Alba lo explicó a la
radio peruana RPP: en los años ochenta, poner un nombre extranjero
a un hijo era una novedad, y su padre desconocía la connotación del
nombre elegido. Incluso había pensado en cambiárselo antes de
desistir por respeto a la voluntad paterna, según el despacho de la
agencia Reuters.
El fenómeno va más allá del nombre Hitler. Reuters recordaba en
2018 que los padres de América Latina eligen con frecuencia nombres
exóticos pese a sus asociaciones negativas en el extranjero, y
citaba a un tal Osama Vinladen convocado a una selección juvenil
peruana de fútbol el año anterior. En Yúngar, la rivalidad con un
«Lenin» prolongaba esta curiosa tradición que lleva a familias
andinas a recurrir al panteón, glorioso o funesto, de la historia
mundial.
¿Nomen est omen? Cuando los nombres parecen escribir los
destinos
Aquí es donde el caso roza los márgenes de nuestra sección.
Desde la Antigüedad se cree que el nombre porta el destino, desde
el adagio latino nomen est omen hasta las tradiciones
mágicas donde nombrar equivale a invocar. En los años noventa, la
sección «Feedback» del semanario científico New Scientist
popularizó el término «determinismo nominativo» para designar esos
casos curiosos de personas cuya profesión se parece a su
apellido.
El psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, junto con el físico
Wolfgang Pauli, propuso en 1952 el concepto de «sincronicidad», esa
coincidencia significativa entre acontecimientos sin vínculo causal
aparente. Un alcalde llamado Hitler Mussolini en un distrito
andino, después de otro alcalde llamado Hitler a pocos cientos de
kilómetros: ahí tienen material las lecturas junguianas más
audaces.
El análisis crítico: coincidencia, sesgos y ley de los grandes
números
El escéptico moderará el entusiasmo de los aficionados a las
señales. Los estadísticos Persi Diaconis y Frederick Mosteller
formalizaron en 1989 la «ley de los números verdaderamente
grandes»: en una población lo bastante amplia, los sucesos
improbables dejan de ser excepcionales. Con miles de candidaturas
municipales y un uso extendido de nombres inspirados en la
historia, la probabilidad de que alguno lleve un nombre histórico
controvertido se acerca a la certeza.
En cuanto al propio «determinismo nominativo», sus bases
científicas son discutidas. La hipótesis del «egotismo implícito»
defendida por Brett Pelham y sus colegas en 2002, según la cual nos
sentiríamos atraídos por elecciones que se asemejan a nuestro
nombre, fue cuestionada por Uri Simonsohn en 2011, quien identificó
factores de confusión que podrían explicar parte de los resultados.
Nada demuestra que un nombre oriente una carrera política, y menos
aún un voto.
Nada, en los elementos publicados, indica además que el nombre
pesara en las urnas: en Yúngar, los electores explicaron que no
tenían «complejo» con el nombre de su alcalde, a quien juzgaban por
su gestión. La viralidad del asunto se debe en buena medida a un
sesgo de encuadre mediático: en el flujo mundial de la información,
la mención de un nombre cargado de historia atrae el clic, sea cual
sea el alcance real del hecho. Por último, un nombre no es un
programa: la elección de un padre, a veces ignorando el peso
histórico del nombre, nada dice de las convicciones del adulto.
¿Y ahora qué?
La proclamación oficial de los resultados y la toma de posesión
se producirán en principio en las próximas semanas y meses, al
igual que el calendario seguido en 2018, cuando el alcalde de
Yúngar asumió su mandato en enero. Hasta entonces, Queropalca, sus
cerca de 730 habitantes y su futuro alcalde tendrán que lidiar con
una notoriedad que nadie había programado. El Correo de lo Extraño
seguirá la evolución del caso.
Légende - Photo YitzhakNat, Public domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=41283482
El montaje circula desde hace años por las redes sociales y los foros. En él se ve a Johnny Hallyday, con la cámara encendida, afirmar que habla con el Diablo «todos los días», precisar que no es una broma y explicar después que la matrícula de su coche, JH 666, no es casualidad. Llega entonces la «confidencia»: habría firmado un pacto para reinventarse y acabará en el Infierno. A menudo se acompaña de un título de canción, «Je suis le fils de Lucifer» («Soy el hijo de Lucifer»), y de una conclusión lanzada con tono de revelación: las estrellas «casi todas han firmado» y el público sigue aplaudiendo.
El procedimiento es eficaz: frases cortas, un rostro familiar, una cifra cargada de simbolismo. Queda por saber qué parte de este relato es documento, cuál es rumor y cuál es montaje. Hemos seguido la pista.
Lo que realmente se puede verificar
El hecho más sólido es también el menos espectacular. El pacto no aparece en una declaración filmada del artista, sino en un testimonio referido: en octubre de 2018, en el programa «Radio Brunet» de RMC, el periodista François Jouffa, presentado como allegado del cantante, aseguró que este le había confiado, «con toda seriedad», haber firmado un pacto con el diablo. El fragmento fue reproducido después sin cesar por sitios de tono religioso o conspiranoico.
«Firmado un pacto con el diablo y que iría al infierno» — palabras atribuidas a Johnny Hallyday por el periodista François Jouffa, RMC, 19 de octubre de 2018
Como el cantante falleció el 5 de diciembre de 2017 en Marnes-la-Coquette, estas palabras no pueden ser confirmadas ni desmentidas por el interesado. Es el primer punto que hay que retener: se trata de una palabra referida, sin grabación original conocida, en el marco de una conversación privada cuyo tono nadie puede fijar (confidencia seria, broma o provocación de un veterano del rock).
En cuanto a la frase «Converso con el diablo todos los días», circula por foros desde al menos finales de 2018 en forma de fragmento de vídeo cuya fuente primaria no hemos podido localizar: ni programa, ni fecha, ni contexto de grabación. Lo mismo ocurre con la matrícula «JH 666»: no hemos encontrado ningún documento, fotografía autenticada o testimonio verificable que la establezca. Por último, nuestras búsquedas no han revelado rastro alguno de una canción titulada «Je suis le fils de Lucifer» en la discografía del artista. Estos tres elementos deben considerarse, por tanto, no establecidos.
El contexto: un álbum póstumo y una canción inquietante
Lo que dio una segunda vida al rumor fue la salida, en octubre de 2018, del álbum póstumo «Mon pays c'est l'amour», cuyo primer tema se titula «J'en parlerai au diable» («Hablaré de ello con el diablo»). La letra evoca un día en que habrá que rendir cuentas, «respetar el pacto» y sentarse a la mesa del diablo para decir la propia verdad. Para los partidarios de la tesis diabólica, es una confesión; para otros, es un balance de vida escrito por un hombre gravemente enfermo que juega con una figura poética clásica.
El diablo, por otra parte, no era un desconocido en su obra: un título como «Un diable entouré d'anges» («Un diablo rodeado de ángeles») ya figuraba en el álbum «À partir de maintenant…» en 1980. El motivo es antiguo y, sobre todo, literario.
666: un número que hace el trabajo por usted
El número 666 es el «número de la Bestia» del capítulo 13 del Apocalipsis. Algunos manuscritos muy antiguos dan en realidad 616, lo que recuerda que la exégesis de esta cifra dista mucho de estar cerrada. Hoy, el 666 se ha convertido en un signo de reconocimiento de la cultura del hard rock y el metal, exhibido por artistas que solo ven en él un accesorio escénico.
Un sitio militante católico tradicionalista afirma que Johnny Hallyday se habría tatuado este número en sus últimos años, una fuente que debe manejarse con cautela dada su lectura abiertamente religiosa. Incluso admitiendo el hecho, solo probaría una cosa: el uso de un símbolo provocador por parte de un cantante de rock, en una tradición que se remonta a los años setenta.
Fausto, Robert Johnson y Paganini: la larga historia del pacto
El «pacto con el Diablo» no nació con el rock. La leyenda de Fausto, fijada en Alemania durante el Renacimiento, es su arquetipo. En el siglo XVIII, el violinista Giuseppe Tartini contó que soñó que el Diablo le tocaba una sonata, que después intentó transcribir en su «Sonata del Diablo» (o «Trino del diablo»). En el XIX, Niccolò Paganini, cuya virtuosidad dejaba atónito al público, fue sospechoso de brujería. En el XX, el bluesman Robert Johnson heredó la leyenda de un alma vendida en una encrucijada del Misisipi.
El esquema es siempre el mismo: un talento juzgado «demasiado grande» o una reinvención juzgada «demasiado repentina» reclama una explicación sobrenatural. La leyenda dice menos del artista que de la dificultad del público para aceptar el trabajo, el azar y el genio como causas suficientes.
El rock, o el arte de cultivar la parte oscura
El rock ha convertido lo sulfuroso en un negocio. Black Sabbath construyó su identidad sobre la imaginería oculta, y el gesto de los «cuernos», popularizado en el metal por Ronnie James Dio, se convirtió en el saludo de todo un público, sin significado religioso para la mayoría de quienes lo hacen. En este contexto, un cantante que deja flotar la duda sobre su trato con lo infernal practica una forma de storytelling: el rumor alimenta el mito, y el mito alimenta las ventas.
En el caso de Hallyday, figura del rock francés elevada a institución nacional, este juego con la sombra formaba parte de un personaje construido desde los años sesenta: el rebelde, el motero, el superviviente.
Análisis crítico: por qué seduce la tesis del pacto
Tres mecanismos explican la eficacia del relato. El primero es la apofenia, esa tendencia a vincular elementos inconexos (una cifra, una canción, una confidencia) hasta formar un sistema. El segundo es el sesgo de confirmación: una vez admitida la tesis, cada título de canción o cada gesto escénico se convierte en «prueba». El tercero es la relectura póstuma: una canción grabada por un hombre consciente de su próximo final se lee a la luz de su muerte, lo que carga cada palabra de un sentido adicional.
En cuanto a la afirmación final, «casi todos han firmado», es infalsable: ninguna prueba puede contradecirla, ya que la ausencia de pacto se interpretaría como un secreto bien guardado. Es el signo clásico de un razonamiento conspiranoico, que no se apoya en hechos concretos sino en una convicción. Además, oculta un sesgo de supervivencia: se cita a los artistas que triunfaron, nunca a los que habrían «firmado» sin obtener nada.
Por último, una cuestión deontológica: la palabra del testigo es referida, el artista ha muerto y el montaje viral no aporta fecha, fuente ni contexto. Atribuir a un difunto declaraciones no verificables para convertirlo en ejemplo de un sistema oculto tiene más de retórica que de investigación.
Lo que hay que retener
Un testimonio de segunda mano, difundido en RMC en 2018, atribuye a Johnny Hallyday confidencias sobre un pacto con el diablo. Una canción póstuma de título evocador reavivó el debate. El resto del expediente (un diálogo diario filmado, la matrícula «JH 666», la canción «Je suis le fils de Lucifer») no está respaldado, en esta fase, por ninguna fuente primaria que hayamos podido encontrar. La historia es fascinante, pero pertenece al folclore contemporáneo más que al ámbito de los hechos establecidos. Si algún lector dispone del fragmento de vídeo original, de su contexto o de una fotografía de la matrícula,
Finales de marzo de 2012. Adam Biały, profesor de artes plásticas de 48 años, originario de Rozkopaczew, cerca de Lublin, en el este de Polonia, nota una mancha roja en el pecho. Le pica, crece día tras día y cambia de color. Después aparecen manchas similares en el empeine del pie izquierdo.
Preocupado, consulta a una amiga médica de cabecera. «Solo con ver su expresión, se notaba que era grave», recordaría más tarde. Una amiga bióloga, consultada a su vez, es categórica: la lesión parece un melanoma. Menciona el caso de un conocido con una lesión idéntica que murió pocas semanas después del diagnóstico.
Un cirujano oncólogo, considerado uno de los mejores especialistas de la región, recomienda operar cuanto antes, procurando no asustar más al paciente. Pero Adam comprende, por la reacción del personal médico, que sus posibilidades no son buenas. «Podía notar que no tenía muchas probabilidades de sobrevivir», confesaría.
El santuario de Radecznica y la Orden Franciscana Seglar
Unos meses antes de la enfermedad, Adam —ya vinculado a la Renovación Carismática Católica— se había unido a la Orden Franciscana Seglar, cuya comunidad se reúne en un lugar poco habitual: el santuario bernardino de San Antonio de Padua en Radecznica, cerca de Zamość, en el sureste de Polonia.
Este santuario no es un lugar de peregrinación cualquiera. Según la tradición local, confirmada tras una investigación eclesiástica, San Antonio se habría aparecido allí el 8 de mayo de 1664 a un campesino llamado Szymon, pidiéndole que se construyera un templo y haciendo una promesa: «Los enfermos hallarán aquí la salud, los ciegos la vista, los cojos el andar; en fin, todos los que se refugien en este lugar no se irán sin gracia». Radecznica sería así, según las autoridades del santuario, el único lugar del mundo donde una aparición de San Antonio de Padua ha sido reconocida oficialmente como auténtica por la Iglesia. El lugar vivió su mayor auge entre 1815 y 1869, hasta el punto de ser apodado la «Częstochowa de Lublin», en eco del gran santuario mariano polaco.
Fue en esta comunidad donde Adam, mientras esperaba la operación, confió su miedo y su dolor a la intercesión de San Antonio a través de una novena, mientras se interrogaba sobre el estado de su propia fe: «¿Sigo viendo el rostro de Dios en mí, o lo he enterrado en nombre de la modernidad y de una vida sin freno?».
El sueño profético y el accidente de tráfico
El 27 de abril de 2012, Adam sale para encontrarse con Maria Vadia, predicadora carismática estadounidense y fundadora de la comunidad Magnificat, con el fin de organizar un encuentro en su parroquia. El trayecto está lleno de contratiempos: se ve envuelto en un accidente de tráfico del que, según él, se le culpa injustamente. «Perdono», dice entonces, negándose a entrar en conflicto.
La noche anterior al encuentro con Maria Vadia, tiene un sueño extraño: se ve a sí mismo leyendo, desde el ambón del santuario de Radecznica, un pasaje de la Escritura abierto al azar en una sola palabra —«vuela»— mientras la asamblea entona el Magníficat. Todo a su alrededor se vuelve dorado y transparente, «como lleno de gracia». Al despertar, tiene la certeza de que será sanado. En los días siguientes, dice también oír una voz interior burlona que le susurra que solo le quedan unas semanas de vida —pensamiento al que opone una sola frase, repetida como un mantra: «Jesús, en Ti confío».
La oración de Maria Vadia y la desaparición de las lesiones
El 29 de abril de 2012, durante el tan esperado encuentro, Maria Vadia posa la mano sobre la lesión del pecho de Adam y ora unos instantes. Él siente, según cuenta, calor y hormigueo, seguidos de un profundo alivio.
A la mañana siguiente, la mancha del pecho ha palidecido. El borde rojo que la rodeaba ha desaparecido y el picor ha cesado. En el pie, solo quedan algunas de las manchas más grandes.
El veredicto de los médicos
En la siguiente revisión, su médica de cabecera no puede ocultar su alegría. En la cita programada con el oncólogo, Adam pregunta: «¿Puede desaparecer solo un melanoma?». «Imposible», responde el especialista, antes de pedir ver la zona afectada. «Desabróchese más abajo, no veo nada». «Pero si lo está mirando justo ahí», responde Adam, señalando la marca desvanecida. El médico se sienta, visiblemente conmovido: «Esta mancha ya ni siquiera justifica un tratamiento dermatológico».
Aun así, Adam pide que se extirpe el tejido restante, para estar seguro. «Quería tener la certeza absoluta de que estaba curado», explica. El resultado del análisis, según su relato: ninguna célula cancerosa en todo el organismo. Las últimas manchas del pie desaparecen el 15 de agosto, festividad de la Asunción de la Virgen María, fecha que Adam interpreta como una invitación personal de María, él que durante mucho tiempo se había resistido a las devociones marianas tradicionales.
Años más tarde, un médico de más edad, al expedirle un certificado médico para el trabajo, habría resumido la situación en una frase: «Usted tuvo una de las formas más malignas de cáncer que existen, y vivió un milagro. Se libró de la muerte por los pelos».
«No entiendo lo que está pasando aquí, pero Jesús, en Ti confío». — Adam Biały, en la espera de su operación, abril de 2012
Documento reconstruido — ficha de seguimiento médico (abril-agosto de 2012)
Reconstrucción, a partir de los datos publicados, del tipo de notas que un médico que siguiera este caso podría haber consignado:
29/03/2012 — Lesión pigmentada evolutiva, región torácica anterior. Borde irregular, cambio de coloración rápido. Sospecha clínica de melanoma maligno. Derivación urgente a oncología quirúrgica.
27/04/2012 — El paciente refiere estado general estable, ansiedad marcada. Continúa el seguimiento preoperatorio.
30/04/2012 — El paciente refiere desaparición espontánea del aspecto inflamatorio de la lesión torácica (borde eritematoso, prurito). Se programa examen de control.
Consulta de control — La lesión residual ya no cumple los criterios estándar para exéresis dermatológica. Se propone extirpar el tejido restante para verificación histológica, a petición del paciente.
Resultado anatomopatológico — Ausencia de células neoplásicas en la muestra analizada.
15/08/2012 — Desaparición de las últimas lesiones residuales en el pie izquierdo.
Mirada crítica: ¿qué dice la medicina sobre las remisiones espontáneas?
El melanoma es uno de los cánceres de piel más agresivos, responsable de una gran parte de la mortalidad por cáncer cutáneo. Sin embargo, la literatura médica sí documenta, de forma rara y bajo estricto escrutinio, casos de regresión espontánea. Una revisión de referencia firmada por Kalialis, Drzewiecki y Klyver, publicada en Melanoma Research, recoge 76 casos de regresión espontánea de metástasis de melanoma notificados desde 1866, con una incidencia estimada de aproximadamente un caso por cada 400 pacientes con enfermedad metastásica. Los mecanismos propuestos siguen siendo hipotéticos —una reacción inmunitaria desproporcionada contra los antígenos tumorales, factores endocrinos, inflamatorios o nutricionales—, pero no existe todavía un consenso científico que explique por qué el sistema inmunitario se moviliza de repente contra el tumor en algunos pacientes y no en otros.
Otros trabajos, centrados específicamente en el melanoma primario no metastásico, señalan tasas de regresión parcial o completa notablemente más altas —hasta un 10-35 % según algunos estudios—, aunque el fenómeno sigue siendo excepcional en las formas avanzadas o metastásicas, precisamente las que describe el propio relato de Adam Biały.
Desde el punto de vista metodológico, cabe señalar que el caso descansa casi por completo en el propio testimonio del paciente, recogido años después de los hechos, sin que los informes anatomopatológicos originales, las imágenes dermatoscópicas o la identidad del centro hospitalario se hayan hecho públicos o sometido a una junta médica independiente —a diferencia, por ejemplo, del procedimiento seguido por el Bureau Médico Internacional de Lourdes para la instrucción de curaciones consideradas milagrosas, que exige expedientes clínicos completos, un seguimiento prolongado y el dictamen colegiado de médicos ajenos al caso. A falta de tal instrucción, el caso de Adam Biały sigue siendo, desde el punto de vista científico, un testimonio no verificable de forma independiente más que un caso estrictamente documentado de curación inexplicada, lo cual no excluye ni la sinceridad del relato ni la posibilidad clínica, estadísticamente rara, de una remisión espontánea producida justo en el momento de la oración.
La imagen fue publicada a finales de julio de 2026 por Scott C. Waring, responsable del sitio estadounidense UFO Sightings Daily, especializado en detectar anomalías en los archivos visuales públicos de la NASA. Según él, procede de EOL, la base de datos Gateway to Astronaut Photography of Earth, que reúne las fotografías tomadas por la tripulación de la ISS durante la misión ISS061. De acuerdo con Waring, la imagen muestra un objeto de forma rectangular, sin alas, sin ventanillas, sin motores visibles ni ninguna marca, flotando justo al lado de la estación, con un tamaño estimado de casi 100 metros de largo.
Para Waring, la ausencia total de cualquier rasgo identificable —ninguna tobera, ningún distintivo, ningún indicio de fabricación humana— constituye en sí misma la prueba de un origen extraterrestre. Llega incluso a sugerir que la tripulación a bordo de ese objeto podría, mediante una especie de telepatía, leer los pensamientos de los astronautas y "descargar" la totalidad de sus recuerdos en cuestión de segundos, con el fin de evaluar si la humanidad representa una amenaza.
Un "descubridor" habitual de anomalías espaciales
Scott Waring lleva más de una década documentando anomalías visuales detectadas en los flujos de vídeo y las fotografías públicas de la NASA. Su sitio ya ha difundido un "cilindro extraterrestre" filmado en directo desde la ISS, un "OVNI triangular" captado durante una retransmisión en vivo, y una supuesta "nave cúbica" cerca del Sol en imágenes del observatorio solar SOHO, afirmación que la NASA desmintió formalmente al explicar que las zonas oscuras en cuestión correspondían simplemente a datos faltantes en el montaje de imágenes en mosaico.
En varias ocasiones anteriores, la NASA ha respondido públicamente a este tipo de reportes atribuyendo los puntos luminosos observados cerca de la estación a reflejos en las ventanillas, a desechos orbitales o a artefactos de compresión de vídeo, una explicación que, según la agencia, justifica por qué esos "objetos" suelen permanecer perfectamente estáticos respecto al encuadre mientras la Tierra se desplaza de fondo.
La duda técnica
Bajo la publicación original, un comentarista señala una incoherencia geométrica reveladora: los bordes del objeto aparecen perfectamente rectos, mientras que el resto de la imagen, tomada con el objetivo gran angular típico de las cámaras a bordo de la estación, normalmente curva cualquier línea recta cercana a los bordes del encuadre. Un objeto real de ese tamaño, situado en la misma escena, debería mostrar la misma distorsión, algo que no ocurre aquí. Esta observación es coherente con la hipótesis de que se trate de un artefacto añadido a posteriori a la imagen (un reflejo en un cristal, polvo en el objetivo o una edición), y no de un cuerpo físico que comparta la misma perspectiva óptica que el resto de la fotografía.
Ninguna agencia espacial, ningún astrónomo profesional ni ningún organismo científico ha confirmado hasta la fecha la existencia de un objeto del tamaño alegado cerca de la estación. La NASA no se ha pronunciado específicamente sobre esta imagen.
Légende - Photo Scott C. Waring, Copyright, https://eol.jsc.nasa.gov/SearchPhotos/photo.pl?mission=ISS061&roll=E&frame=120435
Todo comienza como un trayecto cualquiera. Jeff Olsen regresa a su casa en Bountiful, Utah, tras visitar a su familia en el sur del estado. A su lado, su esposa Tamara se ha quedado dormida. En el asiento trasero, su hijo de siete años, Spencer, juega tranquilamente, mientras el pequeño Griffin duerme en su silla infantil. El camino es largo, cae la noche, y a Jeff se le cierran los párpados.
Lo que él describe después como «un parpadeo de un segundo» basta para cambiar cuatro vidas. El coche se sale de la carretera y da varias vueltas en medio de un estruendo de cristales rotos y grava que salta por los aires. Cuando el vehículo finalmente se detiene, Jeff recupera brevemente la conciencia, invadido por el dolor, y oye llorar a Spencer antes de volver a desmayarse.
El balance será devastador: Tamara y el pequeño Griffin no sobreviven al accidente. Jeff, por su parte, es hallado en estado crítico: piernas destrozadas, abdomen desgarrado, brazo derecho casi arrancado. Según el relato que él mismo dio años después, es en ese preciso instante cuando su historia deja de ser un simple accidente de tráfico para adentrarse en lo inexplicable.
«Estaba suspendido sobre el accidente»
Jeff Olsen asegura haber abandonado su cuerpo en el mismo momento del impacto. Liberado del dolor, en un estado de calma absoluta, dice haberse encontrado flotando sobre los restos del vehículo, donde una presencia familiar se le habría unido: la de Tamara, envuelta junto a él en lo que él describe como «una burbuja de luz» que irradiaba una paz total.
Según su relato, su esposa le habría hablado entonces sin rodeos: no podía quedarse, tenía que volver. Spencer, aún con vida, lo necesitaba. Jeff dice haberse despedido de Tamara antes de sentirse «alejarse a la deriva» de ella, para encontrarse, instantes después según su relato, flotando por los pasillos del hospital al que acababan de trasladarlo, observando sin dolor ni juicio a los pacientes y al personal que lo rodeaban, hasta reconocer, horrorizado, su propio cuerpo irreconocible sobre una camilla.
«Tamara me miró, con el rostro serio. "Jeff, no puedes quedarte aquí, me dijo. Tienes que volver."»
Al otro lado del pasillo, un médico que también «ve»
Aquí es donde el testimonio da un giro poco habitual en este tipo de relatos: existe un segundo testigo, y ese testigo es un médico de urgencias. El Dr. Jeff O'Driscoll acababa de terminar su ronda cuando una enfermera, Rachel, con quien desde hacía unos meses compartía en confianza experiencias que ninguno de los dos se atrevía a mencionar ante sus colegas, lo llamó: «Ven a ver esto. Su esposa está... ahí.»
El Dr. O'Driscoll relata haber vivido ya, incluso antes de dedicarse a la medicina, episodios que él mismo califica de irracionales —entre ellos, un presentimiento a los dieciséis años que, según cree, le evitó un accidente de tráfico más grave, y más tarde, ya como médico, una corazonada que lo llevó a pedir un escáner que resultó salvar la vida de un paciente sin síntomas aparentes. Aquel día, en la sala donde intentaban estabilizar a Jeff Olsen, asegura haber percibido una presencia y distinguido, flotando sobre la cama, la silueta translúcida de una mujer de cabello rubio y rizado, vestida de blanco, con el rostro sereno: una silueta que, sin que nadie se lo dijera, «supo» que era la esposa del paciente.
Según su relato, la silueta le dirigió una mirada cargada de gratitud hacia el equipo médico antes de desvanecerse. La enfermera Rachel, presente en ese mismo instante, le preguntó de inmediato: «¿Tú también la viste?»
El encuentro en el hospital
Semanas más tarde, según el relato de ambos hombres, el Dr. O'Driscoll acudió a la cabecera de Jeff Olsen, entonces en rehabilitación tras la amputación de una pierna, para contarle —con la ayuda de la enfermera Rachel— lo que creían haber presenciado. Jeff Olsen habría respondido que la descripción coincidía exactamente con Tamara, antes de confiarle a su vez lo que él mismo había vivido el día del accidente. Ambos hombres presentan hoy ese momento como el punto de partida de una amistad que dura desde hace más de veinte años.
Un fenómeno lejos de ser aislado
El caso Olsen/O'Driscoll se inscribe en un corpus mucho más amplio de testimonios de experiencias cercanas a la muerte (ECM), relatadas tanto por pacientes como, más raramente, por el personal médico que los rodea. Entre los casos documentados más citados figura el de Don Piper, declarado clínicamente muerto tras un accidente de tráfico en Texas en 1989, o el de la cirujana Mary Neal, ella misma médica, que estuvo a punto de ahogarse en un accidente en Chile en 1999.
El psiquiatra Bruce Greyson, profesor emérito de la Universidad de Virginia y autor de una escala de valoración todavía utilizada hoy para medir la profundidad de estas experiencias, ha recopilado desde los años setenta miles de relatos con rasgos comunes sorprendentes: salida del cuerpo, túnel, luz, sensación de paz, encuentro con seres queridos fallecidos y un regreso «elegido» o forzado al cuerpo físico.
Lo que dice la ciencia: la hipótesis de la conciencia residual
En el terreno clínico, el investigador que más ha hecho avanzar este debate es probablemente el Dr. Sam Parnia, neumólogo y especialista en reanimación, hoy en la Universidad de Nueva York. Entre 2008 y 2012, su estudio AWARE, realizado en varios hospitales del Reino Unido, Estados Unidos y Austria con más de 2.000 pacientes que habían sufrido un paro cardíaco, buscaba verificar objetivamente los relatos de salidas del cuerpo, entre otras cosas ocultando objetos en estanterías altas dentro de las salas de reanimación, sin que ningún paciente lograra identificarlos de forma concluyente.
Un estudio posterior, AWARE-II, publicado en 2023 en la revistaResuscitation, sí detectó en algunos pacientes en paro cardíaco señales eléctricas cerebrales —ondas delta, theta, alfa y beta, normalmente asociadas a estados de conciencia elevados— hasta una hora después de iniciada la reanimación, cuando se suponía que el cerebro estaba privado de oxígeno. Para el Dr. Parnia, estos datos sugieren que«la conciencia podría separarse del cerebro en el momento de la muerte», una hipótesis que sigue siendo minoritaria y muy debatida dentro de la comunidad científica.
El análisis crítico: la hipótesis neurológica
Frente a estas interpretaciones, varios neurólogos oponen explicaciones estrictamente fisiológicas. El Dr. Kevin Nelson, de la Universidad de Kentucky, demostró en un estudio publicado en la revistaNeurologyque el 60 % de las personas que habían vivido una ECM presentaban antecedentes de «intrusión del sueño REM» —un estado en el que los mecanismos del sueño invaden la vigilia—, frente a solo el 24 % en un grupo de control. Según él, el tronco encefálico de ciertas personas estaría simplemente más predispuesto a mezclar los estados de sueño y vigilia en situaciones de estrés extremo, lo que produciría visiones luminosas y una sensación de disociación corporal sin necesidad de ninguna explicación sobrenatural.
Otros investigadores apuntan también a la hipótesis de un desequilibrio ácido-base provocado por el exceso de dióxido de carbono en la sangre (hipercapnia), capaz de generar alucinaciones y sensaciones de salida del cuerpo. Sin embargo, estos modelos neurológicos todavía tienen dificultades para explicar un aspecto muy concreto del caso Olsen/O'Driscoll: la coincidencia entre la visión relatada por el paciente y la, independiente y no sugerida, de un miembro del personal sanitario presente en la sala, un elemento que, de confirmarse, escapa a las explicaciones puramente intracraneales, ya que implica a dos sistemas nerviosos distintos en el mismo instante.
Un caso que sigue abierto
Ni milagro demostrado ni alucinación definitivamente explicada: el testimonio de Jeff Olsen y del Dr. Jeff O'Driscoll ilustra los límites actuales de la ciencia ante experiencias vividas en el umbral de la muerte clínica. Veinte años después del accidente, ambos hombres aseguran seguir siendo cercanos y atribuyen a este improbable encuentro parte de su recuperación: Jeff Olsen atravesó, según cuenta, una profunda depresión antes de encontrar sentido a lo que había vivido.
A falta de un protocolo capaz de verificar objetivamente una percepción compartida por dos personas distintas en el momento crítico, este tipo de testimonio seguirá dependiendo, previsiblemente durante mucho tiempo, más del relato personal que de la prueba científica.
El 12 de septiembre de 2026, a las 21:14 horas exactas, el cielo de Les Aix-d'Angillon, una pequeña localidad del departamento del Cher, en el centro de Francia, se convirtió en el escenario de un fenómeno tan breve como intenso. El testigo principal describe una secuencia en tres etapas claramente diferenciadas. Primero, un punto luminoso azul, inmóvil, más pequeño que un satélite. Después, casi de inmediato, algo parecido a una estrella fugaz, aunque esta parecía "explotar" en el cielo en lugar de apagarse poco a poco. Finalmente, surgiendo desde la distancia, un tercer objeto de forma indefinida pero con un brillo blanco muy superior al de un avión, que atravesó el cielo de sur a oeste a una velocidad que los testigos consideraron muy superior a la de un avión comercial.
Todo el episodio duró apenas dos minutos. Pero el testigo insiste en un detalle que se repite en casi todos los avistamientos de este tipo: el silencio absoluto. Ni rugido de motor ni estruendo audible, pese a que el objeto se describe como más cercano y más rápido que un avión de línea.
Seis testigos, un vídeo pese a un teléfono dañado
Un dato notable: la observación no la hizo una sola persona, sino un pequeño grupo de seis testigos, entre ellos varios vecinos directos, que podrían corroborar el relato de forma independiente, un elemento que los investigadores suelen considerar valioso, ya que la multiplicación de observadores independientes reduce la probabilidad de que se trate de una percepción errónea puramente individual.
El testigo intentó filmar la escena con su iPhone 11, cuya cámara trasera está dañada y normalmente tiene dificultades para captar fuentes tan lejanas como estrellas o satélites. A pesar de esta limitación técnica, el objeto habría quedado igualmente registrado, algo que algunos interpretan como señal de su excepcional intensidad luminosa. Existe, pues, un vídeo original, aunque todavía no ha sido sometido a un análisis de autenticación independiente.
Una ficha de observación sorprendentemente metódica
El testigo sitúa el azimut de la aparición en torno a los 66° (noreste), con una elevación angular de unos 25° sobre el horizonte. La trayectoria fue, en líneas generales, de sur a oeste, hasta su desaparición. En la ficha de avistamiento se describe el objeto como de forma ovoide, aunque el relato narrativo insiste sobre todo en una luz blanca difusa y cegadora más que en un contorno definido, una discrepancia frecuente entre la casilla marcada en un formulario y lo que realmente se vive, donde el deslumbramiento suele impedir distinguir una silueta precisa.
El color se describe de manera unánime como un blanco luminoso e intenso, sin variación cromática alguna, lo que descarta de entrada pistas como el rayo globular, que suele presentar tonos más anaranjados o azulados. No se asocia ningún sonido al objeto principal; solo la "explosión" silenciosa que siguió a la estrella fugaz sugiere un ruido que, en realidad, nadie llegó a escuchar.
El Cher, una región discreta pero no ajena a las observaciones aeroespaciales
A diferencia de regiones como Lorena o la meseta del Larzac, históricamente asociadas a las grandes oleadas de avistamientos en Francia, la región de Centro-Valle de Loira no tiene fama de ser un foco importante de fenómenos aeroespaciales no identificados. El GEIPAN, el organismo del centro espacial francés dedicado a estos casos, registra sin embargo allí, como en el resto del país, un flujo constante de testimonios clasificados en una escala que va de PAN A (fenómeno plenamente identificado) a PAN D (fenómeno que permanece sin explicación tras una investigación exhaustiva). La red de ciencia ciudadana Vigie-Ciel, vinculada al programa de vigilancia de bólidos FRIPON, también cubre esta parte del territorio. La cercanía de la base aérea de Bourges-Avord es, además, un factor que los investigadores serios siempre tienen en cuenta antes de considerar hipótesis más exóticas.
"No era un avión, ni una estrella, ni un satélite. Era más rápido, más cercano y completamente silencioso. Nunca había visto algo así en mi vida." — Testimonio recogido del testigo principal
La pista científica: ¿bólido, basura espacial o efecto óptico?
La secuencia en tres tiempos descrita por el testigo —un punto estático, la "explosión" de una estrella fugaz y luego un objeto brillante que cruza el cielo en silencio— recuerda poderosamente a un bólido, término técnico que designa un meteoro cuyo brillo supera al del planeta Venus. La red Vigie-Ciel recuerda que este tipo de fenómenos, aunque espectaculares, se producen varias veces al año en Francia, generando sistemáticamente testimonios muy similares: luz intensa, velocidad aparente elevada y ausencia de sonido en el momento del paso, ya que el eventual estruendo de una fragmentación atmosférica puede tardar varias decenas de segundos en llegar al suelo.
Una segunda hipótesis merece atención: la reentrada atmosférica de basura espacial o de un lote de satélites Starlink, un fenómeno cada vez más frecuente desde el despliegue de las megaconstelaciones en órbita baja. Estas reentradas suelen producir un "tren" de puntos luminosos que avanza lentamente, a veces acompañado de un destello más intenso cuando se desintegra algún componente. Sin embargo, la brevedad del episodio descrito —dos minutos— y su cambio de trayectoria apuntan, según varios astrónomos aficionados consultados en casos similares, más bien hacia un bólido aislado.
Lo que opinan los investigadores
La clasificación del GEIPAN distingue con precisión los casos explicados (PAN A) de aquellos que permanecen totalmente sin explicación tras una investigación completa (PAN D), una categoría que, contrariamente a una idea muy extendida, ha representado históricamente solo una minoría de los expedientes estudiados. Investigadores como el astrofísico Jacques Vallée o el astrónomo J. Allen Hynek defendieron el interés científico de esta franja residual de casos no resueltos, viendo en ella una oportunidad para cuestionar nuestras categorías perceptivas más que una prueba de visita extraterrestre. En este caso concreto, la falta de un análisis experto del vídeo y el número aún limitado de testimonios independientes recogidos invitan a la prudencia: por el momento, este expediente se asemeja más a un informe pendiente de investigación que a un misterio confirmado.
¿Eres un magnetizador? ¿Medium? ¿Tiene un sitio web relacionado con lo paranormal? Puedes anunciarlo gratis a través de nuestro sitio de anuncios clasificados.