
Fue un despacho breve y seco, transmitido por la agencia United Press desde Nueva York, el que puso en vilo a la pequeña localidad de Jamaica, en Long Island, en los últimos días de diciembre de 1907. Según el relato publicado poco después por elPueblo Sunde Colorado, un gran globo habría aparecido sobre la ciudad, a una altura lo bastante baja y visible como para que toda la población quedara, según las propias palabras del despacho original, "totalmente conmocionada".
Lo que llamó la atención de los testigos no fue tanto la presencia de un globo —las ascensiones eran entonces un espectáculo relativamente frecuente en la costa Este— sino la forma en que estaba equipado: se decía que un farol colgaba de una cuerda a unos seis metros (veinte pies) por debajo de la canastilla. Esta inusual cercanía entre una llama desnuda y la enorme envoltura inflada con gas hizo, según el periodista, aún más asombro que la propia aparición inesperada de la aeronave. Ningún club aeronáutico ni compañía de gas de la región reivindicó ni reportó un lanzamiento correspondiente a esta descripción.
Una América ya acostumbrada a los "mystery airships"
Para entender la resonancia de este episodio conviene situarlo en una cronología más amplia. Entre el otoño de 1896 y la primavera de 1897, Estados Unidos ya había vivido lo que los historiadores llaman hoy la oleada de los "mystery airships" (aeronaves misteriosas): miles de testigos, desde California hasta Texas, pasando por Nebraska y Misuri, reportaron haber observado artefactos aéreos equipados con potentes reflectores, a veces descritos con un lujo de detalles técnicos que superaba con creces las capacidades aeronáuticas conocidas de la época. El 17 de noviembre de 1896, elSacramento Beeabrió esta serie con el relato de una luz que cruzaba el cielo de la ciudad; meses después, decenas de miles de personas afirmaban haber visto, un día de abril de 1897, un enorme artefacto sobrevolando Kansas City.
El fenómeno no era nuevo ni siquiera en 1896: ya en noviembre de 1876, la prensa de Sacramento había reportado la aparición de una luz comparable, semejante a "un arco eléctrico impulsado por alguna fuerza misteriosa". El profesor George Davidson, citado por elSan Francisco Chronicle, atribuyó el hecho a una "masonería de mentirosos" que habría lanzado un globo dotado de un dispositivo luminoso —explicación que se convertiría en un clásico del género: el engaño colectivo, cuidadosamente sostenido por un puñado de bromistas y amplificado por la imaginación popular.
Esta genealogía arroja una luz particular sobre la observación de Jamaica: una década después de la gran oleada del Medio Oeste, la simple visión de un globo con un farol bastaba todavía para movilizar a toda una ciudad, prueba de que la aerostación seguía siendo, para el público de la costa Este, un territorio cargado de una mezcla de fascinación técnica e inquietud casi sobrenatural.
Lo que nos dice el contexto aeronáutico de 1907
El año 1907 no es casualidad. Fue precisamente en ese período cuando el Aero Club of America, fundado en Nueva York en junio de 1905, realizaba sus ascensiones más espectaculares desde sus bases de Pittsfield y North Adams, en Massachusetts, en preparación para la copa internacional Gordon Bennett, que debía acoger en suelo estadounidense tras su sorpresiva victoria en París el año anterior. Aeronautas reconocidos como Leo Stevens —fabricante de globos afincado en Nueva York— o Alan R. Hawley multiplicaban entonces los vuelos de prueba, algunos de varios cientos de kilómetros.
Ahora bien, esos mismos registros recuerdan que los aeronautas del Aero Club evitaban cuidadosamente sobrevolar el estrecho de Long Island Sound, considerado demasiado arriesgado para un aterrizaje de emergencia en caso de incidente. Un globo a la deriva sobre Jamaica, en el extremo occidental de Long Island, difícilmente habría correspondido, por tanto, a una ruta deliberada de una expedición seria del club —lo que refuerza la hipótesis, aún hoy favorecida, de un globo amateur, mal controlado, arrastrado por los vientos de diciembre, más que de una expedición organizada y declarada oficialmente.
Cita
"El hecho de que una luz se encontrara tan cerca del enorme saco de gas provocó aún más sorpresa que la inesperada aparición de la gran aeronave."
— Despacho de United Press, reproducido en elPueblo Sun, 28 de diciembre de 1907
Mirada crítica
A falta de un registro fotográfico o de un informe oficial de ascensión que coincida con la fecha y el lugar, el episodio de Jamaica se mantiene, en el plano documental, como un simple despacho de agencia —un formato conocido por privilegiar el efecto sensacionalista sobre la verificación cruzada. Los historiadores de la aeronáutica estadounidense señalan que ningún vuelo organizado por el Aero Club of America, entonces la única estructura neoyorquina capaz de realizar ascensiones oficiales y controladas, quedó registrado en esa fecha para la zona de Long Island.
La explicación más probable, ya planteada para decenas de observaciones comparables entre 1876 y 1897, sigue siendo la de un globo sonda o un globo recreativo lanzado por un particular o un grupo de aficionados, a la deriva sin operador declarado y equipado con un farol para señalar su presencia de noche —una práctica entonces habitual y sin ninguna intención de engaño. La cercanía reportada entre la llama y la envoltura de gas, de ser exacta, obedece más a la imprudencia técnica de la época que a un fenómeno inexplicado: los globos de gas de 1907 no estaban diseñados para transportar una llama desnuda, y este testimonio pudo haberse visto amplificado por el temor general más que por una observación precisa en la oscuridad invernal.
Con todo, este episodio casi anecdótico ilustra la forma en que la prensa estadounidense de principios de siglo supo transformar un simple objeto volador mal identificado —un globo extraviado, un farol mecido por el viento— en un pequeño misterio local, dentro de un clima ya moldeado por una década de relatos de "aeronaves" fantasma.
Antony-22, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=60483791
- SAW A LIGHT IN THE SKY., The Pueblo Sun, 28 de diciembre de 1907

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