De multimillonario a náufrago...


Había aprendido a considerar mi situación por el lado bueno más que por el malo, y hacía más caso de los placeres que de las privaciones; experimentaba en ciertas oportunidades un secreto bienestar que no acertaba a comprender; menciono esto, para que sirva de ejemplo a aquellos que no gozan como es debido de los bienes que Dios les ha otorgado, porque ambicionan aquello que no poseen. La aflicción que nos causa lo que no tenemos es comparable a la ingratitud que manifestamos por lo que tenemos“, ese pasaje de Robinson Crusoe, la novela escrita por Daniel Defoe, bien podría ser parte de la historia de David Glasheen.

Este hombre lo tenía todo: fama, dinero y lujos pero en 1987 -con una caída de los precios de las acciones en la bolsa- se quedó sin nada. Su fortuna, de más de 28 millones de dólares, quedó reducida a unos cuantos dólares.

En medio del estrés, la bancarrota y la desesperación, Glasheen decidió alejarse del mundo y convertirse en un Robinson Crusoe moderno. Así, sin nada, huyó hacia Restoration Island, una isla de Australia, donde vive desde hace más de 20 años en medio de la nada.

Este australiano de 73 años tenía 53 cuando llegó al lugar con su novia, quien poco después se marchó, cansada de no tener las comodidades de la vida moderna. Con algo de dinero que le quedaba David construyó una modesta cabaña donde vive con su perrita Polly.

Glasheen cuenta con paneles solares en su casa y genera energía a partir de los mismos. Pese a las limitaciones con las que vive, asegura sentirse feliz y dice que quiere morir ahí. “Lo único que extraño es una buena conversación y el contacto físico con otras personas. Me encantaría encontrar una pareja que quisiera venir a vivir aquí conmigo o un par de damas que pudieran venir a visitarme de vez en cuando…”, dijo al diario británico The Sun.

Ahora las autoridades australianas quieren que David abandone la isla que es un parque nacional, pero él no tiene dónde ir.

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