Los OVNI que la CIA vigiló en España


Documentos desclasificados por el servicio de espionaje norteamericano señalan que España fue un punto caliente de avistamientos de platillos volantes allá a principios de los años 50.

Para celebrar los nuevos capítulos de Expediente X, el servicio secreto más famoso del mundo, la CIA, ha hecho una selección de sus archivos sobre el fenómeno OVNI, cinco destinados a creyentes en el tema y otros cinco para escépticos.

Se trata de documentos desclasificados en 1978, que forman parte de varios programas que emprendió la Agencia Central de Inteligencia en los ratos libres que le quedaban entre amañar elecciones y alentar golpes de Estado a lo largo del orbe. El objetivo era averiguar si los OVNI suponían una amenaza para la seguridad nacional estadounidense.

Estos programas se desarrollaron desde finales de los 40 (cuando la agencia se creó) hasta 1969, año en que se dio carpetazo al Proyecto Libro Azul, el más extenso y famoso sobre este tema. Los agentes de la CIA tenían como misión recoger todos los avistamientos producidos en cualquier lugar del mundo y que un comité de científicos, encabezados por el físico H.P. Robertson, desentrañara las claves de tan misteriosos fenómenos.
El término más correcto

Son más de 15.000 los documentos desclasificados sobre el asunto, entre informaciones de avistamientos, protocolos de actuación en el caso de presenciar platillos volantes ("flying saucers", así se les llamaba hasta que en 1952 apareció el más científico acrónimo UFO, "unidentified flying object"), informes, cartas a los altos cargos de la CIA, etc.

Echando un vistazo a los avistamientos fuera de EEUU, hay zonas que destacan por su cantidad. El norte de África, Alemania, Francia y los países escandinavos aparecen de forma frecuente en los informes, donde se les da especial importancia, por razones obvias, a lo que sucedía en la Unión Soviética y China.

España no es menos. De hecho, un avistamiento en Barcelona aparece entre los cinco documentos que la CIA ha elegido para deleite de los fans del agente Mulder repartidos por el mundo. Tuvo lugar el 21 de mayo de 1952: un reportero llamado Valentín García explica que, mientras caminaba a la redacción por la Avenida de José Antonio (actualmente, la Gran Vía de Les Corts Catalanes), vio un objeto que cruzaba el cielo en línea recta desde el aeropuerto del Prat, si bien ni este ni el de Sabadell admitieron tener noticia del aparato. Con la forma de un cohete, dejó una estela de humo, que desapareció unos segundos a la altura de Badalona y volvió a aparecer varios kilómetros más lejos. La redacción del periódico (el documento no dice cuál) se llenó de llamadas informando del avistamiento aquella mañana.

El prolífico 1952

Ese mismo año de 1952 se registraron numerosos avistamientos dentro de nuestras fronteras. A las 8 horas del 21 de abril, un buen número de residentes de Almansa (Albacete) presenció cuatro esferas brillantes de un vivo color rojizo cruzando el cielo en trayectoria Murcia-Valencia, que cambiaron a un amarillo intenso a medida que se alejaban. La noche del 30 de julio se divisó en Andújar (Jaén) un objeto redondo y rojo, que volaba a gran velocidad y dejó una estela de luz verdosa brillante.

Durante agosto -parece que los avistamientos se multiplicaron en verano- se informó de un objeto volador redondo en Cuenca, que dejó dos estelas luminosas, y en Puerto Real (Cádiz) se divisaron dos aparatos largos y ovalados que volaban hacia el mismo punto desde direcciones opuestas y que, cuando iban a chocar, giraron cada uno a su derecha y desaparecieron. Unos seminaristas en Palma de Mallorca observaron, la madrugada del 3 de septiembre, un disco luminoso en el cielo viajando de oeste a este, y presentaron al día siguiente un informe lo más minucioso posible sobre lo que habían visto, sospechando que se trataba de los ya famosos platillos volantes.

En 1953 se informó de varios avistamientos en un área sin identificar, donde objetos circulares volaban sin hacer ruido y emitiendo un reflejo rojo. Ese mismo año, en San Martín de Valdeiglesias (Madrid) se vieron similares formas luminosas que, según el informe de la CIA, desaparecieron después de ser observados durante un tiempo más que considerable. La agencia recogería algún que otro avistamiento más en años posteriores, pero la frecuencia sería mucho menor.

Desperdicio de tiempo y esfuerzos

Como es de suponer, el Comité del profesor Robertson dictaminó, ya en 1953, que la mayoría de misterios eran fácilmente explicables, tal y como pasó con las bolas luminosas que muchos pilotos de avión afirmaban haber visto a su lado durante la Segunda Guerra Mundial y que se trataba del fenómeno conocido como fuego de San Telmo.

"El panel concluyó unánimemente que no había evidencia de una amenaza directa para la seguridad nacional en los objetos avistados", señalaba el informe. Por tanto, no merecía la pena seguir investigando sobre ello, ya que suponía un desperdicio de tiempo y esfuerzos.

No obstante, la agencia continuó recogiendo noticias de ciudadanos observando extraños fenómenos cruzando el cielo hasta bien entrados los años 60. Parece que, como el propio agente Mulder decía, ella también quería creer.

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