Momias y tesoros: deshielo permite hallazgos impensados


Cuando los escaladores se pierden, pueden pasar décadas para encontrarlos otra vez.

El calentamiento global derrite superficies heladas, lo que da nuevas esperanzas a familias de aventureros que llevan años perdidos.

Siempre estoy buscando cosas, colores que no pertenecen a la naturaleza, y con mucha frecuencia las ves: crampones, mochilas…”, dice Gerold Biner piloto de rescate en los Alpes a BBC Mundo.

Hace dos años, Biner notó algo diferente al pie del glaciar. Era el cuerpo del montañista británico Jonathan Conville, desaparecido en 1979, que había quedado expuesto después de que el hielo se transformara en agua.

En 2014 se recuperaron también muchas otras cosas de los Alpes: un bombardero estadounidense de la II Guerra Mundial hasta un botín de esmeraldas, rubíes y zafiros de un vuelo de Air India que se estrelló en el Mont Blanc en 1966.

El deshielo permitió ubicar a Oetzi, hombre momificado de 3.000 años de antigüedad, en la frontera entre Italia y Austria en 1991.

A medida que avanza el deshielo, los cuerpos de los montañistas perdidos pueden surgir de zonas de un glaciar en movimiento que por alguna razón permanecieron estáticas.

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