El trasplante de cabeza revolucionará la ciencia…


Valeri Spiridónov, el ruso que sufre una atrofia muscular espinal y que se hizo famoso al anunciar que se sometería al primer trasplante de cabeza, ha confesado en una entrevista en exclusiva a la cadena televisiva RT que ve esta operación como una posibilidad de conseguir su sueño.

"Este trasplante es una oportunidad para mí y al mismo tiempo podría ser una aportación para la ciencia", afirma Valeri, añadiendo que le fascina y tiene mucho interés por las investigaciones científicas.

El neurocirujano italiano Sergio Canavero que realizará la operación, va a presentar el caso de Spiridónov en un congreso médico que tendrá lugar en junio de este año en EEUU.

Por lo que ahora el ruso mantiene comunicación constante con Canavero para coordinar entrevistas con el fin de conseguir el mayor apoyo necesario.

"Explico lo vital y necesaria que es esta operación, no solo para mí, sino para toda la humanidad, porque el impulso que dará a la ciencia va a ser capaz de revolucionar tanto la medicina como otras ramas científicas", señala.

La fama por la posibilidad de convertirse en un pionero de este tipo de cirugías no se le ha subido a la cabeza y lo único que quiere ahora es que "esto se haga realidad y que sea un éxito".

Consciente de los riesgos, asume que podrían surgir complicaciones en cada una de las etapas de la operación.

"El riesgo es similar al de los primeros vuelos pilotados o al de los primeros vuelos al espacio. Quizá sea aún más alto, porque por el momento nadie ha intentado hacer algo así con seres humanos", sostiene, añadiendo que le tranquiliza el hecho de que tanto Gagarin como Armstrong regresaron y vivieron una vida larga y feliz, aunque en el caso de Gagarin no tan larga como hubiera podido ser.

Estos hombres, dice, cambiaron a la humanidad, porque después de estos vuelos hubo un gran avance en la microelectrónica, en el desarrollo de materiales y en muchas otras disciplinas.

"Esperemos que esta operación también sea un impulso para el desarrollo de la humanidad", apunta.

En cuanto al propio proceso admite que le preocupa más la regeneración del tejido nervioso de la médula espinal y es que a día de hoy se puede mantener toda la cabeza en funcionamiento, pero darle un nuevo cuerpo y la posibilidad de controlarlo, por ahora es lo más difícil.

Se acerca la fecha de la operación programada para el año 2017 y asegura no sentir temor ya que ahora está inmerso en un sinfín de actividades sociales y viaja mucho.

"El miedo no tiene lugar cuando se es consciente de la importancia de lo que está sucediendo", asegura, matizando que tal vez lo sienta las horas previas a la operación y sería natural, ya que los cosmonautas también tuvieron miedo, lo cual no supondría un problema ya que lo más importante es tener una meta y entender el porqué de todo esto.

Valeri, tras vivir 30 años postrado en una silla de ruedas, dice que no tiene preferencias por el cuerpo nuevo, solo quiere que sea un poco más sano del que tiene ahora, y ya piensa en el día después.

"Quisiera cambiar, experimentar lo qué es vivir como una persona normal, hacer lo que una persona sana hace cada día sin enfrentar las dificultades que debo superar cotidianamente", confiesa.

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