La fe se abre paso en Silicon Valley


Empezar una iglesia en “la tierra de los apartamento de 3.000 dólares, los trabajadores tecnológicos de paso y las tendencias racionalistas” es un desafío que al que se enfrentan los pioneros fundadores de iglesias.

Alcanzar a los jóvenes profesionales parece ser la clave, según el reportaje de The Guardian.

Las iglesias de Silicon Valley necesitan “ayunos de Netflix y vales para café” para “hacerse un hueco” en esta zona residencial de San Francisco.

Eso es lo que The Guardian dijo en un reportaje donde relata los problemas que encuentran los plantadores de iglesias en el eje tecnológico de la nación, y cómo trabajan para alcanzar a sus residentes.

Según una encuesta de Gallup publicada en 2012, menos de la cuarta parte de los residentes de San Francisco se identifican como “muy religiosos”.

Sin embargo, como explica el reportaje, “Notarás un florecimiento abundante de nuevos ministerios cristianos que, de primeras, podrían pasar por cualquier otra start-up del Área de la Bahía: diseños web relucientes, cuentas sociales bien cuidadas y promociones de café gratis”.

Las cifras de la Asociación de los Archivos de Datos Religiosos muestran que “han aparecido varias grandes denominaciones protestantes en el condado de San Francisco en los últimos años”.

DESAFÍOS LOGÍSTICOS Y COMUNITARIOS

Los problemas de los plantadores de iglesias son más logísticos que ideológicos.

Linda Bergquist, que trabaja de orientadora para los nuevos pastores en el proceso de empezar una iglesia en el Área de la Bahía, dijo que encontrar un lugar para alquilar es el principal desafío, porque “dependiendo de dónde esté tendrás que reconsiderar el espacio: qué es transitable, qué es apto para bicis, o para senderistas, conocer los medios de transporte, saber si la gente tiene coches”.

Los problemas económicos también son importantes cuando se planta una iglesia en Silicon Valley.

Para resolverlos, las iglesias necesitan modos alternativos de alcanzar nuevos miembros: “gran parte de nuestros ingresos vienen de organizar eventos para la comunidad como exposiciones de arte, performances y fiestas, con la esperanza de construir una congregación estable por medio del enriquecimiento creativo”, explicó Troy Wilson, pastor presbiteriano de The Table Church.

Muchos de estos habitantes de las zonas residenciales de San Francisco son jóvenes profesionales: “Creyentes que se mueven de comunidad en comunidad según su etapa vital.

Debes estar en cierta iglesia cuando estás soltero y buscas pareja, y en otra cuando estás casado y buscas una iglesia con un buen ministerio de niños”, describe Dani Scoville, director de programas de un centro cristiano que atiende a adultos jóvenes en el Área de la Bahía.

Al final esos jóvenes profesionales “están desesperados por una comunidad. Todo el mundo se está trasladando continuamente, y las empresas tecnológicas intentan proporcionar esa comunidad tanto como pueden, para que nunca dejemos el trabajo.”

Pero hay una comunidad y unas relaciones que la gente está buscando fuera: para hacer su vida e ir más allá de asistir a un servicio religioso”, dijo Adam Smallcombe, pastor de la C3 Church Silicon Valley.  (Evangelical Focus, The Guardian, Protestante Digital).

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