El cáncer les llegó para enseñarles el significado de la vida



¿Qué es lo que más disfruta de la vida?

Dirá tal vez que dormir, comer, pasear, leer, pasar tiempo con la familia o amigos… Cuando un diagnóstico como el cáncer llega a la vida, esos gustos se potencian al infinito…

Que lo digan Alexandra de 29 años y Gigi Khangi de 38 años, quienes tienen ya muchos años viviendo con cáncer, un mal que llegó para enseñarles el verdadero significado de vivir.

Yo tengo un lema: vivir con cáncer, también es vivir

A los 21 años, Alexandra visitó un dermatólogo por acné, pero en una de las visitas le pidió al médico que le viera una mancha que tenía en la pierna, tomó tratamientos que no la quitaron, fue entonces cuando el especialista optó por hacerle una biopsia resultando ser más que una mancha, un melanoma… un cáncer de piel.

Comunicó a sus familiares que recibiría quimioterapia sólo días antes de iniciarla y lucho contra el cáncer hasta que le dieron la remisión; su proceso no acabó ahí y en 2011 tuvo una recaída y detectaron que el cáncer se apoderó de su pulmón y después de un tiempo hizo metástasis en su columna.

Estoy en un tratamiento que es indefinido, esa fue una palabra muy dura de manejarla porque cuando empieza algo se tiene una meta, uno dice “bueno, me faltan tres, me faltan dos”… aquí es hasta que el Señor así lo quiera pero yo estoy dispuesta a dar la lucha”, dice Alexandra
Alexandra decidió ayudar a más mujeres como ella y en 2012 materializó el Tour Rosa, un programa para concientizar y sensibilizar a la población sobre la detección temprana del cáncer de mama.

Estoy viendo lo que es la nobleza del ser humano

Gigi recibió una sentencia hace 16 años: una mutación genética generó en todo su sistema digestivo múltiples pólipos y antes de los 42 años, desarrollaría cáncer…  Y así fue, fue diagnosticada con cáncer color rectal, vivió lo que fue quedarse sin intestinos, sin recto, el sufrimiento de la quimioterapia y la radioterapia. Su vejiga se atrofió y uno de sus riñones funciona sólo al 4%…

Como si eso no fuese suficiente, el año anterior Gigi fue diagnosticada con una metástasis de pulmón.

A mí me hace falta sentirme bien. Yo me despierto todas las mañanas con un miedo, un temor… “¿Cómo irá a ser hoy, tendré energía para jugar con mi hija, para bañarme?” (…) Hice los tratamientos convencionales, no funcionaron en mi caso… toda orgullosa andaba rajando que ya no tenía cáncer… no me lo esperaba… que le digan a uno que tiene cáncer otra vez, pucha que golpe…”, asegura Gigi

Pero con la noticia Gigi decidió vivir, hacer todas aquellas cosas que siempre soñó y nunca se atrevió, creó su “lista de deseos” y decidió compartir su vida y su “bucket list” (lista de deseos por cumplir) con el mundo.

Con la creatividad de su esposo, creó una página en Facebook, donde siempre que puede y se sienta bien, comparte sus vivencias con sus amigos… los que conoce y los que no…

Gracias a esa página, ha recibido desde mensajes de apoyo hasta tratamientos alternativos y ha podido ir tachando de su lista todos esos deseos, ahora cumplidos. Por ejemplo, lanzarse en paracaídas, copilotear un helicóptero, hacerse un tatuaje, llevar a su hija Tea de casi tres años a conocer la nieve… o sentirse de 12 años de nuevo, patinando con sus amigos.

Aunque no está en su lista, también será protagonista de un documental a cargo de la cineasta costarricense Erika Bagnarello, el cual actualmente está en pausa por falta de recursos.

Tanto Gigi como Alexandra saben lo que quieren dejar en este mundo: un legado de lucha, de entrega, de amor, solidaridad y esperanza… Y si hay algo que estas dos mujeres jóvenes aprendieron con sus diagnósticos… sin duda fue a vivir…

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