La Torre de Pisa Española


La fama de las torres inclinadas es como la de los sellos imperfectos, cuyas fallas (si son curiosas y no simples destrozos) hacen que sean más deseables a los ojos de los coleccionistas.

La Torre de Pisa es un ejemplo a nivel mundial, pero en España también existen o existieron Torres de Pisa Españolas. En Zaragoza, por ejemplo, la Torre Nueva fue considerada en su tiempo todo un símbolo de modernidad… inclinada.

La Torre de Pisa Española era una torre mudéjar (estilo que además de Zaragoza tenía otro de sus núcleos en Teruel) que formaba parte del acervo cultural y paisajístico urbano de la capital de Aragón. Levantada durante el siglo XVI por orden del Concejo de la ciudad, con el fin de dar cobijo a un reloj grande y a la vista de todos, además de campanas que regulasen los horarios de los parroquianos, sus más de 80 metros de altura adornados de ladrillo mudéjar y azulejería, eran parte esencial de la ciudad y un panorama mítico. La Torre de Pisa Española, con una inclinación que la hacía aún más encantadora junto a los valores arquitectónicos y decorativos que poseía, fue mandada derribar en 1892 por el ayuntamiento de Zaragoza, de acuerdo con particulares que ganarían mucho dinero con esa demolición. De nada sirvieron las protestas de ciudadanos e intelectuales. La Torre Nueva fue reducida a la nada.

Pero la Torre Nueva no es la única Torre de Pisa Española. Además de la de San Juan de los Panetes, en la misma ciudad, en otras partes de España como Andalucía, encontramos ejemplos llamativos, tal es el Farillo Calahonda, en Granada, de pequeñas dimensiones pero muy curioso aspecto. La Torre de la Asunción en Bujalance (Córdoba), de 55 metros, se divisa desde las colinas de olivares que rodean el municipio con una inclinación que también la hace merecedora de recibir el nombre de Torre de Pisa Española.

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