Afirman haber hallado la tumba de Drácula en Nápoles


“El conde Drácula murió en Nápoles y fue enterrado en el ámbito de la ciudad, donde aún permanece”. Lo afirma un documento del S. XV que ha motivado a estudiosos de la Universidad de Tallin (Estonia), acompañados de científicos e historiadores italianos, a peinar cada vía y calleja del centro histórico de la ciudad, Patrimonio de la Humanidad, buscando la tumba de Vlad Tepes "El Empalador", Príncipe de Valaquia, inspiración de Bram Stoker para crear a Drácula. Se le conocía como Vlad Dráculea, que en rumano significa 'hijo del dragón'.

El diario Il Gazzettino publica la noticia que nos sitúa en la Piazza Santa Maria La Nova. Cruzando el quicio del antiguo claustro monumental se llega hasta una tumba de mármol atribuida a Matteo Ferrillo, Señor de Acerenza (municipio de Basilicata). Cuál no sería la agitación de los exploradores urbanos al comprobar que cuanto contemplaban coincidía de manera pasmosa con una representación de la tumba del sádico Tepes, hallada en el manuscrito del siglo XV.

El vínculo entre el Príncipe de Valaquia y la ciudad de Nápoles es fácil de encontrar. Vlad III y el rey aragonés Fernando I de Nápoles pertenecían a la Orden del Dragón, una sociedad constituida para frenar la expansión turca. Se dice que en 1476, Maria, la hija de Vlad, quedó huérfana al morir su padre precisamente en un enfrentamiento contra los otomanos, así que buscó refugio en el Reino de Nápoles y mantuvo en secreto su procedencia, adoptando el apellido Balsa. El investigador Giandomenico Glinni sostiene que esta elección se debe a que Maria Balsa no quería renegar de sus raíces: “El nombre de un dragón en rumano antiguo es bal o balaur, mientras que el sufijo sa equivale a hijo de. Así Balsa significaría La Hija del Dragón“. Maria se casó con Giacomo Alfonso, hijo de Matteo Ferrillo. El círculo, por tanto, empieza a cerrarse: Vlad yacería en la tumba de Ferrillo, suegro de Maria.

En otro diario se apunta a que María habría pagado un rescate por la liberación de su padre, que más adelante sería trasladado a Nápoles.

Según la investigadora napolitana Erika Stella, Vlad Tepes no murió a manos de los turcos, solo fue capturado y más tarde rescatado por su hija Maria, que lo ocultó en Italia hasta su muerte, dándole sepelio en secreto en la tumba de Ferrillo. Si esta teoría es cierta, no cabe duda de que Maria Balsa también introdujo cambios estéticos en la sepultura para honrar la memoria y procedencia de su padre. La decoración es única en toda Nápoles, no tiene nada que ver con el estilo italiano de la época y, sin embargo, tienen la figura del dragón y todos los elementos inconfundibles de la escuela nórdica.

El experto en historia medieval Raffaello Glinni dijo que la lápida hallada estaba cubierta de imágenes y símbolos de Transilvania, lo que resultaría extraño para un noble italiano. "Si uno se fija en las esculturas en bajo relieve, el simbolismo es obvio [...]. El dragón significa Drácula y las dos esfinges opuestas representan la ciudad de Tebas, también llamada Tepes. Con estos símbolos está representado el nombre del propio conde: Drácula Tepes", agregó.

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