Los expedientes ovni del ejército chileno


Hablamos con el piloto de combate Rodrigo Bravo, investigador de la comisión oficial que estudia el enigma de los no identificados

Piloto de la Fuerza Aérea chilena y miembro destacado del Comité de Estudios de Fenómenos Aéreos

Por Miguel Pedrero

Anómalos (CEFAA) –organismo dependiente de la Dirección General de Aeronáutica Civil de Chile–, el mayor Rodrigo Bravo habló extensamente con un reportero de AÑO/CERO sobre los espectaculares incidentes OVNI que ha investigado la citada comisión, como la cuasi colisión de varios aviones con sendos no identificados, el acoso de objetos voladores dotados de una tecnología de ciencia ficción a aviones de combate o la aparición de extrañas aeronaves sobre la Escuela de Guerra del Ejército, las cuales pudieron ser filmadas…

Durante su último viaje a España por motivos profesionales, el Mayor Rodrigo Bravo Garrido, piloto e instructor de vuelo de la Fuerza Aérea de Chile, concedió una entrevista a AÑO/CERO. El investigador Jesús Pertierra, director del magnífico programa de radio La Rueda del Misterio, hizo de maestro de ceremonias, facilitando que el encuentro fuera posible. Durante horas y horas charlamos sobre la pasión que nos une a los tres: el fenómeno OVNI, incidiendo en aquellos sucesos ufológicos con implicación militar, asunto en el que Rodrigo es un auténtico especialista. No en vano, es uno de los integrantes más activos del Comité de Estudios de Fenómenos Aéreos Anómalos (CEFAA) –organismo dependiente de la Dirección General de Aeronáutica Civil de Chile–, encargado de recopilar, analizar y estudiar todos los casos de OVNIs que tengan lugar dentro de las fronteras del citado país.

Y sí, han leído bien, Chile cuenta con una organización oficial, financiada por el Gobierno, cuya misión es la investigación de toda clase de fenómenos aéreos anómalos. El CEFAA está presidido por el general Ricardo Bermúdez y mantiene un plantel de investigadores ufológicos, controladores aéreos, astrónomos, físicos, químicos, meteorólogos, ingenieros espaciales, expertos en accidentes aéreos y en seguridad en vuelo, psicólogos y especialistas en medicina espacial y en el análisis de imágenes. Además, este organismo cuenta con representantes de los Carabineros, la Policía de Investigaciones (PDI), la Armada, la Fuerza Aérea y el Ejército, cargo que ocupa en la actualidad el Mayor Rodrigo Bravo, considerado uno de los mejores pilotos de combate de las Fuerzas Armadas chilenas. El último fichaje del Comité es José Maza, Premio Nacional de Ciencias en Chile y astrofísico de la Universidad de Santiago.

El CEFAA nació en 1997 como consecuencia de una serie de avistamientos de OVNIs que tuvieron lugar a finales de marzo de dicho año en la ciudad de Arica. Varios controladores aéreos del Aeropuerto de Chacalluta contemplaron esos fenómenos aéreos anómalos, pero el punto de inflexión se produjo la noche en que un caza 212 del Ejército se topó frente a un No Identificado. Así ocurrieron los hechos, tal como me los relató Rodrigo Bravo: «El piloto estaba realizando un ejercicio de aproximación instrumental nocturna, cuando el Centro de Control notificó que desde tierra estaban observando unas luces muy extrañas en las proximidades de la aeronave. El piloto confirmó que también las estaba viendo. En ese instante, las luces empezaron a moverse frente al avión a una velocidad de ciencia-ficción. Se encendían en un punto, se apagaban e instantáneamente se encendían en otro muy alejado».

El suceso terminó filtrándose a la prensa, e incluso el director del Aeropuerto de Chacalluta se vio obligado a ofrecer una rueda de prensa en la que reconoció la veracidad de lo publicado por los periódicos. «Entonces se produjo una especie de catarsis –me contaba Rodrigo–, porque los periodistas y, por ende, la opinión pública comenzaron a preguntarse por qué ninguna institución gubernamental estudiaba el fenómeno OVNI, máxime cuando oficialmente se había reconocido la existencia de sucesos aéreos anómalos de muy alta extrañeza. Por esta razón, nació el CEFAA».

«SE COLOCÓ A ESCASOS METROS DEL AVIÓN»

A pesar de que al día siguiente tenía que estar de pie muy temprano para participar en unos ejercicios en un simulador de vuelo, en las instalaciones de una base del Ejército del Aire español, nos dieron las tantas de la madrugada, pues Rodrigo comenzó a desgranar una auténtica riada de casos estudiados por el CEFAA, en muchos de los cuales había participado en calidad de investigador, entrevistando a los testigos militares de los mismos o incluso reconstruyendo los incidentes OVNI en los lugares de los hechos… (Continúa en AÑO/CERO 287).

En el año 2000, Rodrigo obtuvo una plaza en el curso de Pilotos Militares de la Aviación del Ejército, y la casualidad quiso que su jefe de estudios fuese el Mayor Francisco Salinas Cormatches, protagonista tan solo unos meses antes de uno de los casos ufológicos más importantes de Chile. «Enseguida congeniamos a causa de nuestro común interés por el fenómeno de los No Identificados y, de hecho, mi tesis para acceder a piloto militar se tituló Introducción al fenómeno OVNI y consideraciones para la seguridad aérea», me decía mi interlocutor.

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