La policía teme más al 'huay peek' que a los delincuentes


MÉRIDA, Yuc.- Hay un dicho muy popular (y cierto) que dice “Hay que tenerle más miedo a los vivos que a los muertos”; sin embargo, hay excepciones, al menos así lo asegura un veterano policía de la Secretaría de Seguridad Pública a quien tuve oportunidad de entrevistar el mes pasado.

Con casi 30 años de labor policial, don Luis B.C. relata: “En mis años de policía me ha pasado de todo, me han agredido asaltantes, drogadictos, me han disparado, me he fracturado y, en el menor de los casos, me han escupido a la cara, me han abofeteado, bueno, nunca sabes con lo que te vas a topar cuando vas a un disturbio o a un reporte”.

Sin embargo, afirma que nunca había sentido tanto miedo como lo vivió con la experiencia que tuvo hace poco más de 20 años, pero relacionada con el más allá. “No voy a negar que he sentido mucha adrenalina y miedo cuando he sufrido agresiones o me han encañonado durante mi trabajo pero, sin duda, mi mayor temor fue lo que me ocurrió en montes de Hunucmá en 1993.

Estaba de vacaciones y nos fuimos de batida con mis hermanos y tíos, hacía años que no los acompañaba y aprovechando el descanso nos internamos en montes de Hunucmá. Quiero aclarar que yo tengo mucha experiencia y entrenamiento para estar en el monte a cualquier hora del día, lo he aprendido no sólo por mi tipo de trabajo sino porque soy gente de campo y desde niño acompañaba a mi papá a la siembra en el monte o bien de batida”, dijo.

Pues bien, aquel día nos internamos en el monte, era de madrugada, aún no amanecía, me subí a un árbol con mi escopeta y un par de horas después escuché las pisadas de un animal que se aproximaba, pero lo que se me hizo raro fue que al mismo tiempo se sentía un viento muy fuerte, como si un pequeño remolino viniera.

Enorme animal

Estaba relativamente claro porque había luna llena y de pronto, justo debajo de mí, vi un enorme animal, una especie de perro, pero muy grande y con ciertos rasgos humanos, tenía un medallón en el cuello y el viento parecía provenir de él; caminaba lentamente y volteaba para ambos lados como si estuviera buscando algo o alguien, por momentos se paraba de dos pies y caminaba como los humanos, media casi dos metros.

En ese momento tuve mucho miedo, debo confesarlo, temía que volteara a ver arriba y me descubriera en la rama del árbol, casi no habían hojas y era fácil que me detectara y como no estaba muy en alto, creo que si ese animal se paraba de nuevo me podía alcanzar”, recordó.

Jamás en toda mi vida había visto algo así, mis compañeros me decían que si no era un gran danés u otra raza de perro, pero esto está descartado ya que yo soy aficionado a los canes y he visto muchas razas en vivo, en fotos o en la televisión, además ahí estaba el torbellino.

Uno de mis tíos, quien estaba en otro árbol cerca de mí, dijo que también lo vio y quedó paralizado del miedo, por nada del mundo se quería bajar de donde estaba, a pesar de que ya había pasado casi una hora de que ese extraño ser continuó su camino y el viento cesó.

La verdad no me da pena decir que es la ocasión que he sentido más miedo, le tengo más temor a eso que vi que cuando he estado en disturbios o me intenta agredir un delincuente, quizás porque tengo capacitación y entrenamiento y sé cómo actuar en caso de cualquier contingencia, en cambio con ese extraño animal, lo cual creo era un ‘huay peek’, no sabría que hubiera hecho si me hubiera visto e intentado atacar”, finalizó.

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