El caso OVNI de Manises



Es sin duda el caso más espectacular y conocido dentro de los avistamientos ovnis en España, para las personas que creen en ellos es la gran prueba o demostración de que existen y para los escépticos el caso que siempre han querido explicar científicamente pero que hasta la actualidad se les ha sido completamente imposible. Vamos a retroceder en el tiempo para revivir aquellos minutos angustiosos y a la vez interesantes... Ahora, al cumplirse 20 años del suceso rememoramos aquellos minutos.

Domingo 11 de noviembre de l979.

A las once menos trece minutos de la noche, el comandante Javier Lerdo Tejada (34 años, casado y con 2 hijos, 8.000 horas de vuelo y 14 años de experiencia) y su segundo, Ramón Zuazu, pidieron permiso para despegar a la torre de control del aeropuerto de Son Sant Joan, en Palma de Mallorca. A las 22:47 el “Super caravelle”, de la compañía “TAE” (trabajos aéreos y enlaces) con 109 pasajeros inició el vuelo dispuesto a cubrir la etapa Palma-Tenerife-Las Palmas. El reactor despegó a su máxima potencia (300 nudos o 600 Kms/h). A los 20.000 pies, el “TAE” ya sobre la isla de Ibiza abandonó la conexión con la torre del aeropuerto mallorquín, pasando a la del control de Barcelona. El tiempo era espléndido y la luna en cuarto menguante no había hecho aún acto de presencia. El comandante apagó las luces de cabina en previsión de un trayecto tranquilo y se obsequió a los pasajeros alemanes y austríacos con un servicio de barra libre ya que estos arrastraban 4 horas de retraso desde su punto de partida en Salzburgo.

A las 23:04 el “Super Caravelle” había alcanzado ya los 21.000 pies y se seguía elevando a razón de 6 millas por minuto. De pronto, la tripulación recibió una llamada del control de Barcelona pidiéndoles que pasasen a la frecuencia de emergencia o socorro (121.5), pues al parecer había algún avión o barco en dificultades. Aquella señal parecía un SOS y procedía de un lugar situado a 40 millas al noreste de Valencia, el reactor captó la señal sin que pudiera ser identificada ya que se trataba de un extraño e ininteligible mensaje de emergencia, una especie de morse indescriptible.

A las 23:08 cuando el altímetro del avión señalaba algo más de 23.000 pies, el mecánico del avión -Francisco Javier Rodríguez- advirtió al comandante de la presencia de otro aparato que había surgido de la oscuridad por el costado izquierdo del reactor. Pocos segundos después, el supuesto avión, a una velocidad desconcertante, permaneció junto al aparato, subiendo y bajando, “jugando” prácticamente con el reactor. Aquella cosa con 2 potentes luces rojas como semáforos en sus extremos, llegó a situarse a poco menos de 200 metros del avión. Cuando Tejada llamó alarmado al control de Barcelona, la torre le respondió diciendo que era el único avión en la zona, que no existía otro “tráfico” cercano.

A las 23:16, consternados ante la peligrosa presencia de aquel gigantesco “objeto volante no identificado”, el comandante y el segundo piloto deciden cambiar de rumbo y tras llamar a la torre de control del aeropuerto de Manises, en Valencia, Tejada inicia un rápido descenso. (Habían estado 8 minutos con la luz a una distancia “muy peligrosa”).

A las 23:50 en su descenso y aproximación hacia el aeropuerto valenciano, el comandante comunica a la torre de control que el objeto sigue tras él. A unas 30 millas de Manises, el OVNI desaparece de la vista del comandante Tejada, aunque la presencia del misterioso aparato ha sido registrada en las sofisticadas y precisas pantallas del radar militar, y las fuerzas aéreas se disponen a interceptar el OVNI, pero la orden nunca llegaría a Manises. En medio de una gran expectación, el avión sobrevoló las instalaciones del aeropuerto valenciano aterrizando junto al edificio terminal, pero los OVNIS siguen sobre valencia.

A las 24:00 los pasajeros del vuelo chárter desembarcan en el aeropuerto de valencia, ninguno de los 109 austríacos y alemanes acababa de entender lo que estaba pasando. Ninguno de los turistas hablaba español, inglés o francés, son matrimonios y jubilados que han pagado por disfrutar unos días en las playas de Tenerife y Las Palmas, y aquel nuevo incidente, después de las 4 horas de retraso en Salzburgo, acabaría por colmar la paciencia de la mayoría, surgiendo quejas y protestas. Una hora después fueron trasladados al cercano “Hotel Azafata” y el vuelo no se reanudo hasta la mañana siguiente.

Aquella misma noche, las pantallas de radar del Mando de la Defensa Aérea “Pegaso”-, en Madrid, alertadas por los controladores de la torre de control y de vuelo de Barcelona y, posteriormente, de Valencia, habían detectado hasta un total de 4 ecos no identificados en la zona de valencia. Uno de esos “ecos” llego a estar prácticamente “solapado” con el avión, y cuando comenzó la maniobra para aterrizar, el OVNI estaba a una distancia de media milla del aparato. Y esa noche, el Mando de la Defensa Aérea, a través de un alto Jefe del Estado Mayor, ordenó la salida de un avión “Mirage F-1” de la base de “Los Llanos” en Albacete a las 2 de la madrugada y tripulado por el capitán Fernando Cámara.

El avión, en muy pocos minutos, localizó sobre la vertical de Valencia una luz extraña, pero a pesar de que viajaba mil kilómetros por hora, no consiguió nunca disminuir la distancia que le separaba de aquel extraño objeto. En un momento determinado la luz se encontraba parada “esperando” al caza, y en décimas de segundo el objeto alcanzó los 1.200 km por hora, aceleración imposible hoy en día por ningún prototipo, ser o materia conocida. La luz cambiaba de color y estaba situada a la izquierda de la Luna, que esa noche presidía majestuosa la bóveda celeste. Al llegar a Valencia, Cámara solicitó incrementar su velocidad a 1,4 de Mach, es decir, a velocidad supersónica. Era la única forma de disminuir la distancia entre aquellas misteriosas luces y el moderno caza de combate.

Y fue entonces, al aproximarse, cuando distinguió una forma tronco cónica de la que emanaba una potente luz. El capitán notó también unas extrañas interferencias. Tampoco aquel objeto daba señal de infrarrojos, es decir, no emitía ninguna fuente de calor. Debía propulsarse por alguna energía desconocida que le impidió, por cierto, usar sus misiles guiados por calor. El OVNI que en ningún momento era detectado por el radar se dirigió hacia áfrica sin poder ser alcanzado en ningún momento.

Después se localizó otro OVNI que se dirigía hacia Teruel y este segundo tampoco pudo ser alcanzado por el caza. El tercero se localizó sobre Sagunto y se dirigió hacia Mahón, pudo ser fotografiado por Pepe Climente en Soller (Palma de Mallorca), al cual le fueron sustraídos los negativos 17 días más tarde por 5 militares. Después de hora y media de persecución estéril, y ante el riesgo de no tener suficiente combustible. Cámara puso rumbo a su base.

Bibliografía: Incidente en Manises, J.J. Benítez. Planeta de bolsillo.

Fuente
http://www.adimensional.info/ovnis.php?seccion=manises, 1 de Abril de 2013

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