Entrevista de Nick Pope, el « Fox Mulder » británico



Responsable del Proyecto OVNI en Reino Unido y encargado de la desclasificación OVNI en este país, Nick Pope es uno de los más destacados investigadores del fenómeno a escala mundial. En esta entrevista nos habla de su trabajo para el Gobierno británico y nos revela algunos de los casos que han transformado su escepticismo inicial en duda.

Nick Pope, considerado el verdadero Fox Mulder del Ministerio de Defensa británico (MoD), ha sido durante varios años el máximo responsable del Proyecto OVNI del Gobierno británico, una iniciativa que tenía como objetivo investigar los avistamientos de objetos desconocidos y todo lo relacionado con los No Identificados. Pope se consideraba un escéptico, pero su experiencia en la investigación ufológica le ha hecho cambiar de actitud frente al fenómeno. Tras la reciente desclasificación de los “expedientes X OVNI” británicos se ha convertido en un habitual de los medios de comunicación a escala mundial y ha participado en numerosos congresos internacionales sobre ufología y exopolítica. Hoy es un referente en la temática OVNI. MÁS ALLÁ le ha entrevistado.


–¿Qué papel desempeñaba en el MoD antes de investigar ovnis?

–He estado vinculado al MoD desde 1985. Trabajaba en una división llamada Secretariat Air Staff (Secretaría de Personal del Aire). Estuve allí en el período previo a la primera guerra del Golfo, durante la propia guerra y tras el conflicto. Durante un breve período de tiempo me encargué de preparar el material clave para las reuniones diarias de los ministros y los jefes de servicio. Mi trabajo consistía en recopilar información sobre las operaciones de la Royal Air Force (RAF) y seleccionar la más relevante para los superiores: detalles de algunas bajas y pérdidas, objetivos atacados o evaluación de los datos de las batallas, entre otras cosas. Era interesante y tenía un ritmo de trabajo muy alto. –¿Y cómo surgió la posibilidad de dirigir el Proyecto OVNI? –Por aquel entonces la política del MoD era mover a la gente cada 2 o 3 años, ya fuese por motivos de promoción o por traslado. Así todos ganábamos experiencia en una amplia gama de labores: política, intervenciones, personal, finanzas, etc. Me preguntaron si después de concluir mi labor en el Centro de Operaciones Conjuntas quería ocuparme del Proyecto OVNI, que había sido adjudicado a otra sección de la Secretariat Air Staff.

Y yo acepté, por lo que, de algún modo, fueron ellos los que vinieron a buscarme.

El proceso de desclasificación

–¿Por qué el Gobierno británico ha decidido desclasificar los archivos OVNI?

–Esta decisión se tomó por tres razones relacionadas entre sí. En primer lugar, el MoD había recibido más solicitudes FOIA (relativas a la Freedom of Information Act, Ley de Libertad de Información) que de cualquier otro tema, y despacharlas caso por caso resultaba cada vez más complicado. Por eso se pensó que si se desclasificaban todos los documentos sobre ovnis, aquellos que hicieran futuras solicitudes sobre este tema podrían ser remitidos a The National Archives (TNA). En segundo lugar, el Gobierno francés había desclasificado sus archivos OVNI en 2007, y esto marcó un precedente que el Ejecutivo británico no podía ignorar. Finalmente, el MoD tenía la esperanza de que la desclasificación reflejara en la opinión pública y en los medios de comunicación el compromiso del Gobierno con la libertad de información.

–¿Ha habido transparencia en el proceso de desclasificación?

–Sí, aunque con algunas excepciones. Determinados documentos han sido retenidos, de acuerdo con las excepciones que dicta la FOIA, para asegurar que la información clasificada y los datos personales no sean revelados. Nombres, direcciones y otros detalles personales relativos a los testigos y a los oficiales deben eliminarse para cumplir con la FOIA y con la Ley de Protección de Datos. Otras excepciones cubren categorías tales como la defensa y la seguridad nacional: se limita la información referida a los sistemas militares de radar, la suministrada a Reino Unido confidencialmente por países aliados, la que resulta comercialmente sensible y aquellos documentos que pueden revelar datos importantes sobre los servicios de inteligencia o sobre sus métodos.

–¿Cómo era el trabajo cotidiano en el Proyecto OVNI?

–Cada día era diferente. Algunas veces investigaba informaciones sobre avistamientos recién ocurridos. Además, tenía acceso a los archivos OVNI anteriores, algunos de los cuales han sido clasificados como altamente secretos. Esto posibilitó que emprendiera varios proyectos de investigación con determinadas líneas directrices. En otras ocasiones me dedicaba a redactar borradores para los ministros de Defensa respondiendo a cuestiones planteadas por los miembros del Parlamento o por los medios de comunicación.


–¿Cómo actuaban cuando recibían un aviso de avistamiento?

–La metodología de una investigación era bastante estándar. En primer lugar, entrevistábamos a los testigos para obtener la mayor información posible sobre el caso: fecha, hora y localización del avistamiento, descripción del objeto, de su velocidad y de su altura, etc. Después intentábamos relacionar el suceso con alguna actividad aérea de la zona, como vuelos civiles, ejercicios militares o lanzamientos de globos sonda. Contrastábamos los datos con los del Real Observatorio de Greenwich para saber si algún fenómeno astronómico, como la caída de un meteorito, podía explicar el caso. También comprobábamos si algún radar había detectado un objeto extraño y, si disponíamos de una fotografía o un vídeo, se lo pasábamos a varios especialistas del MoD, que se encargaban de ampliar y analizar las imágenes. Asimismo, trabajábamos en colaboración con el personal del Sistema de Alerta Temprana de Misiles Balísticos de la RAF de Fylingdales, que dispone de un radar especial. Por último, en cuestiones técnicas y científicas colaborábamos estrechamente con el personal de los servicios de inteligencia de Defensa, departamento sobre el que no puedo entrar en detalles.

–¿Pasaban los avisos de avistamientos por algún filtro o llegaban directamente a su departamento?

–También dependía del caso. Algunos informes llegaban directamente. Sin embargo, cuando los testigos informaban de los avistamientos a la policía o a las bases aéreas militares, teníamos un sistema por el que esos informes eran reenviados al MoD.

–¿Qué tipo de documentos utilizaban para la investigación?

–Dependía de cada caso. La mayoría de las investigaciones se hacía por teléfono, por lo que no había que redactar demasiados documentos, solo una o dos páginas sobre cada avistamiento. Pero en otras ocasiones había que hacer informes más detallados y suministrárselos a otros oficiales del MoD.

–¿Cómo actuaban ante los incidentes que carecían de una explicación racional?

–Muchos de los documentos que se han hecho públicos hasta ahora no tienen una valoración concreta. No se indica si el caso fue catalogado como un incidente “explicable”, “inexplicable” o “con datos insuficientes”, por lo que no puedo contestar esta pregunta. La política del MoD ha sido siempre restarle importancia al fenómeno OVNI, pero sin encubrirlo. Nosotros fuimos cautelosos a la hora de poner por escrito algunas declaraciones sobre aquellos avistamientos a los que no se podía dar una explicación racional. Lo hicimos en varias ocasiones, como por ejemplo en el incidente de Cosford (sur de Reino Unido) de 1993. De alguna forma, un caso OVNI incompleto es como un crimen no resuelto en un archivo de policía: el informe se guarda y no ocurrirá nada a menos que aparezcan nuevos datos.

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